Nuestra historia
Vora empezó con una queja concreta: después de años invirtiendo en cremas, sueros y rutinas de noche, todo eso acababa aplastado ocho horas contra una funda de algodón. Que es, literalmente, el tejido que la industria textil diseñó para absorber.
Lo que nos encontramos al buscar una alternativa
Buscamos una funda de seda decente y nos chocamos con dos problemas que se repiten en casi todas las tiendas.
El primero es el material. Una parte considerable de lo que se vende como «seda» es poliéster satinado: brilla parecido, cuesta una cuarta parte y se degrada en unos meses. Cuando sí es seda de verdad, suele ser de 16 o 19 momme, la densidad mínima para que el tejido pase por seda sin aguantar años de lavados.
El segundo es la medida. En España la almohada estándar es de 50 × 75 cm. Las marcas europeas venden 50 × 70 y las americanas sus propias medidas. La funda te llega, te queda holgada, se arruga por la noche y acabas usando otra vez la de algodón.
Nuestra respuesta
Los 22 momme no son un capricho de ficha técnica: son el punto donde la seda deja de ser delicada y empieza a aguantar. Y la medida es 50 × 75, la española real, porque una funda que no ajusta no la usa nadie dos semanas seguidas.
De ahí salió el resto del catálogo. La oscuridad, porque una persiana que no cierra del todo estropea el sueo más que cualquier tejido. Los sets, porque el hábito solo se sostiene cuando tienes una puesta y otra limpia. Y las piezas de viaje, porque el problema no desaparece al salir de casa.
Cómo trabajamos
- Pocas piezas. Preferimos siete cosas que resuelvan algo a cuarenta que llenen una cuadrícula.
- Fichas honestas. Ponemos el momme, la medida exacta y el cuidado. Si algo no te va a servir, preferimos que no lo compres.
- 30 noches de prueba. Un tejido de descanso no se juzga en una noche. Úsalo, lávalo y decide después.
- España primero. Envío y devoluciones desde aquí, sin aduanas ni esperas de tres semanas.
No vendemos sueño. Vendemos los objetos que quitan de en medio lo que te lo estropea.